Cuando contratas a alguien para crear la página web de tu negocio, es fácil asumir que la página es tuya porque tú pagaste por ella. Pero hay una pregunta más importante: ¿quién tiene realmente el control?
Tu sitio puede llevar el nombre de tu negocio, mostrar tu teléfono y tener tu logotipo, pero el dominio, el hosting y las cuentas utilizadas para administrarlo pueden estar registrados a nombre de otra persona.
Eso quizá no parezca importante mientras todo funciona bien. El problema aparece cuando quieres cambiar de diseñador, contratar otra agencia, hacer modificaciones o simplemente recuperar el control de tus activos digitales.
Por eso, antes de contratar a alguien para crear tu página web, conviene entender qué partes existen, quién debe controlarlas y qué accesos debes conservar.
Una página web no es una sola cosa
Cuando hablamos de “la página web”, en realidad estamos hablando de varias piezas que trabajan juntas. Y no necesariamente están en el mismo lugar ni pertenecen automáticamente a la misma persona.
El dominio es la dirección de tu sitio en internet, por ejemplo, tunegocio.com. Se registra a través de una empresa registradora y tiene una cuenta asociada.
El hosting es el servicio donde se almacenan los archivos y la información que hacen funcionar tu sitio.
La página web es el contenido y el sistema que utiliza esos recursos: el diseño, los textos, las imágenes y, en muchos casos, una plataforma como WordPress.
Una agencia o un diseñador puede encargarse de administrar todo esto por ti. Eso no tiene nada de malo. Lo importante es saber a nombre de quién están las cuentas y qué acceso tienes tú.
Entonces, ¿quién debería tener el control?
La respuesta corta es: tu negocio debería conservar el control de sus activos principales.
Eso no significa que tú tengas que administrar cada cuenta todos los días.
Puedes darle acceso a una agencia, diseñador, empleado o proveedor para que haga su trabajo. De hecho, muchas veces eso es exactamente lo que necesitas.
Pero existe una diferencia importante entre dar acceso y entregar la propiedad o el control total.
Por ejemplo, una agencia puede necesitar acceso administrativo a tu página web para hacer cambios. Pero el dominio, la cuenta principal del hosting y los métodos de recuperación deberían permanecer vinculados a información que tú puedas controlar.
Lo mismo aplica a otros activos como Google Business Profile, cuentas publicitarias, redes sociales y herramientas de análisis.
La pregunta no es solamente:
“¿Quién puede entrar?”
La pregunta más importante es:
“¿Quién puede quitarme el acceso, cambiar la contraseña o decidir quién entra?”
Antes de contratar a alguien, pregunta esto
- ¿A nombre de quién se registrará el dominio?
- ¿Quién tendrá acceso a la cuenta del hosting?
- ¿Recibiré acceso administrativo a mi página web?
- ¿Qué correo electrónico se utilizará como propietario o cuenta principal?
- ¿Qué cuentas nuevas se crearán para mi negocio?
- ¿Quién tendrá permisos de propietario y quién solamente tendrá acceso?
- ¿Qué información y accesos recibiré si algún día cambio de proveedor?
No necesitas convertirte en experto
No necesitas aprender diseño web, programación o administración de servidores para proteger tu negocio.
Pero sí conviene entender qué estás comprando, qué cuentas existen y quién tiene el control de cada una.
Un buen proveedor no debería tener problema en explicarte cómo está organizada tu presencia digital y darte acceso a los activos que pertenecen a tu negocio.
Entiende primero. Decide después.
